Marcos 10:17-22
17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. 19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. 20 Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. 22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Introducción
Al ver la historia de este hombre vemos a alguien, casi alcanzando lo que buscaba, pero al final nos revela una de las tragedias más grandes de la vida. ¿Ha oído esta expresión?: “casi lo logro”. Casi gano la carrera. Casi llego a la meta. Casi logro mi sueño. Casi le doy.
Pero en los asuntos espirituales, el “casi” no es suficiente. No existen los casi salvos en la eternidad: o se es salvo, o se está perdido. En esta historia vemos a un hombre moralmente correcto y recto, profundamente religioso, respetado socialmente, sincero en su búsqueda espiritual y, aun así, perdido por amor al dinero: “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.
Hay una lucha del alma en la persona: deseo ser salvo, pero también deseo vivir como estoy actualmente. Deseo seguir a Cristo, pero no estoy dispuesto a dejar lo que más me ata a este mundo. ¡Qué tragedia que alguien se pierda habiendo hablado y saludado a Jesucristo! Uno de los ladrones de la cruz fue “casi” salvo, vio al Salvador, pero se perdió la oportunidad por no querer aceptarlo.
El joven rico estuvo muy cerca de ser heredero de la vida eterna, tuvo un encuentro personal con Jesús, mostró interés espiritual genuino, pero rechazó el llamado al discipulado. Llegó a Cristo, pero no se rindió a Él. Nadie puede heredar la vida eterna mientras haya algo que ocupe el lugar de Cristo en su corazón.
Muchos creyentes llevan años en la iglesia. Cantan. Ofrendan. Sirven. Conocen la Biblia. Pero Jesús todavía podría decirles: “Aún te falta una cosa”. No porque no sean cristianos, sino porque todavía hay áreas del corazón que no han sido entregadas completamente.
No todos tenemos el mismo problema. Cada persona tiene “su una cosa que le falta”.
I. A ALGUNOS LES FALTA PERDONAR
Salmos 37:8: “Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo”.
Hay personas que llevan años cargando heridas. No pueden avanzar porque siguen recordando lo que alguien les hizo. Cada vez que mencionan ese nombre, se llena el corazón de enojo. Jesús dice: Todavía te falta perdonar. El perdón no justifica la ofensa. El perdón libera al ofendido.
II. A OTROS LES FALTA ABANDONAR EL RENCOR
Hebreos 12:15-17: 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.
El rencor es un veneno. Creemos que afecta al otro, pero destruye nuestra propia alma. Hay creyentes que siguen adorando, pero con un corazón lleno de resentimiento.
III. A OTROS LES FALTA CAMBIAR SU MANERA DE HABLAR
Efesios 4:29-30: 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Hay personas que el domingo hablan de Dios y el lunes maldicen, critican, insultan, hablan mal de otros, difunden chismes y destruyen con la lengua. Jesús podría decir: Todavía te falta controlar tu boca.
IV. A OTROS LES FALTA DOMINAR SU CARÁCTER
Santiago 1:19-21: 19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
Hay personas que explotan por todo: en la casa, en el trabajo, con su esposa, con los hermanos de la iglesia. Un mal carácter también necesita ser entregado a Cristo.
V. A OTROS LES FALTA DEJAR EL PECADO OCULTO
Salmo 139:23-24: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; 24 y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.
Hay pecados que nadie conoce, pero Dios sí: pornografía, mentiras, orgullo, envidia, codicia, hipocresía. Lo oculto delante de los hombres es visible delante de Dios.
VI. A OTROS LES FALTA BUSCAR MÁS DE DIOS
Mateo 6:33-34: 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Hay tiempo para Netflix, para Facebook, para TikTok, para deportes, para pasear, para ocio, para dormir y descansar. Pero no para orar, no para leer la Biblia, no para buscar al Señor. Jesús dice: Todavía te falta intimidad conmigo.
VII. A OTROS LES FALTA COMPROMETERSE CON LA IGLESIA
Hebreos 10:22-25: 22 Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. 23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
“No dejando de congregarnos...” Hay creyentes que aman a Cristo, pero no quieren responsabilidades. No sirven. No ayudan. No discipulan. No evangelizan. No participan. Solo llegan y se van. Dios no nos llamó únicamente a asistir. Nos llamó a servir.
VIII. A OTROS LES FALTA OBEDECER COMPLETAMENTE
Santiago 1:22-24: 22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
“Sed hacedores de la palabra...” Muchos saben. Pocos obedecen. Saber la Biblia no cambia la vida. Obedecerla sí.
IX. A ALGUNOS LES FALTA RENDIR COMPLETAMENTE EL CORAZÓN
Proverbios 23:26: “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos”.
Este fue realmente el problema del joven rico. No era el dinero. Era el corazón.
- Para algunos será el orgullo.
- Para otros, el pecado.
- Para otros, el resentimiento.
- Para otros, el ego.
- Para otros, la comodidad.
Pero Jesús sigue diciendo: “Una cosa te falta”.
Aplicación
Hoy Jesús no viene a condenarnos. Como al joven rico, nos mira con amor. Y nos señala aquello que todavía no le hemos entregado. Quizá nadie más lo sabe, pero Él sí.
Preguntas para todos
- ¿Qué área todavía no has entregado?
- ¿Qué pecado sigues justificando?
- ¿Qué persona todavía no has perdonado?
- ¿Qué hábito sabes que debes abandonar?
- ¿Qué conversación debes dejar de tener?
- ¿Qué compromiso con Dios has estado posponiendo?
- ¿Qué lugar ocupa Cristo realmente en tu vida?
Conclusión
La pregunta no es: ¿Cuántos años tienes en la iglesia? La pregunta es: ¿Qué te falta entregar?
No preguntes: “¿Qué le falta a mi esposo?”, “¿Qué le falta a mi esposa?”, “¿Qué le falta al hermano?”.
Pregúntate: “Señor... ¿qué me falta a mí?” Porque cuando Cristo señala esa área de nuestra vida, no lo hace para avergonzarnos, sino para transformarnos.