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Dios Es Fiel Ministry

Biblioteca de Escritos

Enseñanzas, reflexiones y mensajes fundamentados en la Palabra de Dios para fortalecer nuestra fe, crecer espiritualmente y aplicar los principios bíblicos a la vida diaria.

Enseñanza bíblica

Diezmos y Ofrendas

11/10/2026   |   Dios Es Fiel Ministry

Textos bíblicos principales

Salmos 24:1 — «De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan».

1 Crónicas 29:14 — «Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos».

Job 1:21 — «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito».

El diezmo —la décima parte de los ingresos— y las ofrendas —que son voluntarias— son principios bíblicos de mayordomía que reflejan la fe, el reconocimiento de que Dios es el dueño de todo y la gratitud del corazón.

Introducción

El libro de Génesis nos da los fundamentos de la mayordomía y los principios del diezmo y la ofrenda. Estos representan adoración a Dios.

Para muchas personas, cuando hablamos de este tema, lo toman de una forma muy materialista y mundanal. Escuchan estas enseñanzas desde una perspectiva humana, como si el interés fuera solamente el dinero, y los miembros se transformaran en donantes y no en adoradores.

¡NO SOMOS DONANTES, SOMOS ADORADORES!

El principio del diezmo y la ofrenda es un principio de adoración a Dios.

Muchas veces usamos la palabra «donaciones», porque la gente de afuera la prefiere en vez de las palabras «adoración» o la frase «diezmos y ofrendas». La palabra «donación» puede hacer que una persona se sienta generosa o dadivosa; sin embargo, para algunos, escuchar «diezmo» despierta la idea de que les están robando o lavando el cerebro.

Una donación puede entenderse como algo que me pertenece y que elijo regalar cuando alguien me lo pide. Sin embargo, esa idea no refleja plenamente lo que la Biblia nos enseña. Desde el principio, la Palabra nos recuerda que nada nos pertenece en última instancia. No estamos en un pedestal desde el cual decidimos ayudar a Dios; todo es de Él. Como dijo Job: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá».

Dios posee todo el universo y nos permite administrar lo que recibimos de su mano. Él nos llama a ser fieles en nuestros diezmos y ofrendas, que tienen gran importancia espiritual.

La iglesia no nos quita el diezmo, ni es responsabilidad de la iglesia determinar qué es diezmable y qué no. Yo soy responsable de lo que le ofrezco a Dios. Yo soy responsable de lo que estoy ofreciendo a Dios.

1. Dar es un acto de adoración

Hay que dar como un acto de adoración a Dios. ¡Qué hermoso es adorar a Dios en la iglesia! Es algo fundamental y tenemos que vivirlo. Si todavía no lo experimentas, cuéntale a Dios: «Señor, ayúdame a vivirlo y experimentarlo». Esto puede suceder bajo la dirección del Espíritu Santo, quien produce en nosotros el deseo de ser fieles a Dios. Dios no es un hombre: Él es Dios, y a Dios adoramos.

Mateo 4:10 — «Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás».

Según la Biblia, la dádiva puede abrir grandes puertas. El hombre más sabio lo entendió y escribió:

Proverbios 18:16 — «La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes».

2. Ser fiel reconoce la soberanía de Dios

El diezmo, equivalente al diez por ciento, nos recuerda que todo lo que tenemos proviene de Dios.

Levítico 27:30-31 — «Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello».

Dios estableció este principio para que su pueblo recordara que todo le pertenece. Si no somos capaces de reconocerlo, necesitamos despojarnos del egoísmo y dejar de creer que todo lo que tenemos es exclusivamente nuestro.

3. Dar debe ser una actitud generosa y alegre

El Nuevo Testamento enfatiza que dar no debe hacerse por obligación ni con tristeza, sino con gozo.

2 Corintios 9:7-8 — «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra».

Este pasaje nos enseña que dar debe nacer del corazón, no de la presión. Dios desea que demos voluntariamente y con alegría, confiando en su gracia y procurando abundar en toda buena obra.

4. Dar sostiene la obra y el ministerio

Cuando Jesús vino a la tierra, estableció la Iglesia. La Iglesia somos usted y yo, y Dios sabía que su pueblo necesitaría un lugar físico para reunirse y buscar su presencia. Así como en otros tiempos hubo lugares de reunión y templos, hoy también necesitamos sostener el lugar donde adoramos y buscamos a Dios.

Si Dios se entristece cuando sus hijos abandonan el sostenimiento de su casa, también se alegra cuando la sostienen y la edifican. El profeta Hageo profetizó aproximadamente en el año 520 antes de Cristo:

Hageo 1:3-6 — «Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto».

Los recursos ayudan a sostener la iglesia y mantener sus puertas abiertas para continuar con la obra: que haya alimento en la casa de Dios, que la Palabra sea predicada y que las vidas sean transformadas por su poder.

Malaquías 3:8-11 — «¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. [...] Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos».

5. Dar es una promesa de bendición y un acto de adoración

En Génesis, la adoración casi siempre está ligada a un altar. ¿A quién ofrecían aquellas ofrendas si todavía no existía una iglesia como la conocemos hoy? Las ofrecían a Dios.

Cuando nuestra primera preocupación es qué hará la iglesia con nuestros diezmos y ofrendas, podemos terminar poniendo el destino del dinero por encima de la adoración que damos a Dios. El uso responsable de los recursos importa, pero no debe desplazar la motivación principal: recordar que todo le pertenece a Dios.

Uno de los momentos más profundos de adoración ocurre cuando los hijos de Dios se presentan ante el Creador y entregan algo como reconocimiento de su autoridad, dominio, poder y bondad.

El diezmo no se devuelve simplemente a una institución; se presenta a Dios. La iglesia es el lugar de reunión donde se entregan los diezmos para el sostenimiento de la obra. Hebreos 7:8 dice:

Hebreos 7:8 — «Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive».

Enseñamos de manera incompleta cuando solamente decimos que necesitamos fondos para la iglesia. Esa necesidad es real, pero la motivación principal para entregar los diezmos y las ofrendas debe ser la adoración a Dios.

Robert McAiber dijo: «Los cristianos que diezman fielmente no lo hacen para ayudar a la iglesia, sino por temor a Dios. Esto es fruto de su relación con el Creador, fruto de su reverencia para con Dios, porque creen que existe algo más sublime y más alto que ellos mismos».

Las personas que no tienen una visión espiritual pueden pensar que dar dinero para sostener la iglesia y a sus pastores es una locura. Pero yo quiero tener visión espiritual para mi familia y vivir el dar como un acto de adoración. Dios no busca solamente miembros contribuyentes o donantes; Dios busca adoradores.

6. El diezmo nos llama a vivir con integridad

El principio de diezmar también puede ayudarnos a examinar nuestro corazón y nuestra honestidad. Si procuramos ser fieles a Dios en lo que administramos, debemos procurar también ser fieles y justos con los demás. Cuando el corazón está enfocado en cumplir la Palabra y hacer la voluntad de Dios, debemos rechazar la deshonestidad y la infidelidad.

7. Jacob decidió ser fiel antes de recibir

Génesis 28:18-22 — «Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti».

Cuando alguien está pasando constantemente por necesidades económicas, ya sea joven, adolescente o adulto, a veces le pregunto: «¿Usted es fiel a Dios con sus diezmos y ofrendas?».

Entre quienes trabajan y tienen ingresos, una respuesta que he escuchado durante mis años como pastor es: «No diezmo porque no me alcanza». Esta respuesta invita a examinar nuestra fe y la manera en que administramos lo que recibimos.

Otros dicen: «No soy diezmador porque no tengo ingresos». Pero la decisión de ser fiel puede comenzar antes de tener ingresos: es una disposición del corazón. Jacob hizo un voto y dijo que apartaría para Dios el diezmo de todo lo que Él le diera.

Si una persona no adopta en su mente la decisión de ser fiel, difícilmente practicará esa fidelidad. Jacob huía de su hermano y cargaba con una situación difícil; estaba cansado y tenía sueño. Aun así, tomó la iniciativa de reconocer a Dios y comprometerse a serle fiel.

Dios hizo promesas relacionadas con el futuro de Jacob: descendencia, propósito y la oportunidad de bendecir a otros, además de protección y restauración. Jacob confiaba en que Dios lo acompañaría y lo llevaría de regreso a la casa de su padre, a pesar del peligro que representaba su hermano.

En aquel momento, Jacob no estaba entregando dinero ni una ofrenda material. Movido por lo que había experimentado de Dios, hizo un compromiso de fidelidad para toda su vida: «De todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti».

8. La fidelidad comienza reconociendo la presencia de Dios

Un diezmador fiel comienza por reconocer la presencia de Dios, algo fundamental para la adoración. Cuando comprendo que Dios está donde yo estoy, reconozco su omnipresencia.

Jacob llamó Bet-el a aquel lugar, reconociéndolo como casa de Dios y puerta del cielo. Tuvo conciencia de la presencia de Dios. También declaró: «Jehová será mi Dios». Reconocer a Dios, aceptar su señorío y vivir conscientes de su presencia son aspectos fundamentales de una vida de adoración.

Génesis 28:22 — «Y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti».

No podemos ser fieles diezmadores si mantenemos solamente una mentalidad de donantes y no de adoradores. Ser fiel a Dios no debe verse como una invitación a la pobreza, sino como una expresión de confianza, obediencia y gratitud.

2 Corintios 9:8 — «Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra».

Ejemplos bíblicos de ofrendas y adoración

  • Abel: presentó a Dios una ofrenda de los primogénitos de sus ovejas y de lo más gordo de ellas.
  • Noé: edificó un altar y ofreció holocaustos a Jehová después del diluvio.
  • Abraham: edificó un altar a Jehová e invocó su nombre.
  • Isaac: edificó un altar e invocó el nombre de Jehová en Beerseba.
  • Jacob: hizo un voto a Dios y prometió darle el diezmo de todo lo que Dios le diera.
  • Jetro: ofreció holocausto y sacrificios a Dios después de escuchar lo que Jehová había hecho por Israel.
  • Josué: edificó un altar a Jehová en el monte Ebal y ofreció sobre él holocaustos y sacrificios de paz.
  • Jesús: se dio a sí mismo en ofrenda por todos nosotros.

Conclusión

«Cuando damos nuestros diezmos y ofrendas, no estamos simplemente entregando algo material; estamos honrando a Dios, reconociendo que todo lo que tenemos proviene de Él y demostrando con nuestra obediencia que nuestro corazón confía plenamente en Su provisión».

«No demos por obligación, demos por revelación; porque cuando Dios ocupa el primer lugar en nuestro corazón, también ocupa el primer lugar en nuestros recursos».

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